UNIVERSIDAD SIGLO 21


Personalizar la educación y formar en competencias para el futuro



Fecha: 13/06/2019   10:00

Nota de opinión de la Mgter Laura Rosso, Vicerrectora de Asuntos Académicos de Universidad Siglo 21




 
 
El desafío más grande que los sistemas educativos tenemos por delante es seguir haciendo lo necesario y lo suficiente para romper el paradigma de la educación contenidista, sobre todo, a nivel universitario. La educación en las últimas décadas se centró en transferir contenidos, en evaluar cuánto de ese contenido el alumno es capaz de recordar sin poner tanto eje en para qué sirve y en cómo se transfiere o se traslada ese saber.
 
Por ejemplo, desarrollar la conciencia colectiva, el saber convivir, el saber ser, el tener habilidades propias para poder analizar e identificar información crítica, el hacer con otros, liderar procesos, ser agentes de cambio, son competencias que son necesarias y que no están ligadas a un contenido disciplinar particular.
 
El desafío en educación es cuestionar todo el tiempo el ‘¿para qué enseño lo que enseño?’ por qué es algo que el alumno hoy se cuestiona mucho: ¿para que aprender esto?; ¿para qué me sirve?; ¿por qué invertir mi tiempo acá?; ¿qué valor agregado me da esto?
 
El otro eje importante es el cómo, la transferencia, que tiene a un docente explicando o dando una cátedra y a un alumno absorbiendo información: ¿cómo lograr que el alumno construya sus saberes?, ¿cómo facilitar este camino o andamiajes que eleven la calidad, que lleven a competencias básicas como el razonamiento lógico matemático o las habilidades vinculadas a la lecto escritura, a la comprensión de textos, al pensamiento abstracto?
 
La innovación abarca muchos aspectos, pero nosotros tenemos una mirada que está ligada a revisar de manera constante nuevas tecnologías, y no solamente hablo de software o hardware, que evidentemente permiten que la educación de calidad escale a grandes volúmenes de personas.
 
Cuando digo tecnología educativa no solo me refiero al recurso, sino que hablo de la tecnología didáctica, de aprender nuevos métodos para que la transferencia del conocimiento sea realmente una construcción, para que el alumno sea actor principal, para que genere aprendizajes significativos y que deje huellas y genere competencias más allá del contenido.
 
Decir que formamos en competencias no es una innovación en sí misma, porque este modelo existe hace muchísimos años. De hecho, yo me formé en eso cuando probablemente no se llamaba de esa manera, pero las competencias que requiere un graduado universitario cambian y se modifican, entonces hoy se busca más la formación en competencias que son genéricas, porque son las que permiten la adaptabilidad a los desafíos del futuro y a la luz de los cambios de contexto.
 
No hay aprendizaje posible si no hay un compromiso de generar un cambio respecto del modelo tradicional. El aula flexible o aula adaptativa significa poder personalizar al máximo posible el proceso para cada alumno. Cada persona aprende a un ritmo diferente, la experiencia que trae es absolutamente significativa para construir nuevos aprendizajes.
 
Así, el aprendizaje no es algo estático sino más bien circular, va y viene y lleva un ciclo, tiene avances, vueltas, retrocesos, vuelve a avanzar, entonces personalizar significa eso: entender cuál es el proceso del alumno, qué ofrecerle, desde qué perspectiva hacerlo, trabajarlo con él y desafiar su curiosidad.


Fuente: (Laura Rosso- Universidad Siglo 21)










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